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Senadores trabajan en una nueva ley que permita que el uso del canabis, que beneficie a los enfermos y consumidores del país.

En el marco de las conferencias que se realizaron en torno a este tema, legisladores, empresarios, productores, activistas, consumidores, representantes de organizaciones civiles y sociedad en general, presentes o a través de redes sociales e internet, participaron y discutieron, junto con destacados panelistas nacionales e internacionales sobre la regulación de la mariguana en México, para uso médico y lúdico.

Las discusiones y exposiciones fueron moderadas por la senadora Jesusa Rodríguez Ramírez, quien destacó que este ejercicio de Parlamento Abierto abre la participación de la ciudadanía para que “juntos, Legislativo y sociedad, conformemos la mejor legislación en la materia”.

Indicó que México debió empezar hace diez años a regular el cannabis. Estamos tarde pero, acotó, no sólo es acelerar el proceso sino hacerlo bien. Hay que empezar bien. Esto es un lento proceso que nos llevará a una legislación adecuada sobre la materia.

Participante también, la senadora Patricia Mercado dijo que en la conformación de esta nueva ley, las comisiones revisoras en el Senado están analizando y trabajando con base en la propuesta de la ex senadora y hoy secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

La realización de estos foros dijo, demuestra que estamos avanzando en la construcción del acuerdo para la regulación y cumplir la sentencia de la Corte, en el sentido de cambiar los artículos que son anticonstitucionales en la Ley General de Salud, y pasar a su regulación.

A su vez, el abogado litigante, Juvenal Lobato Díaz, destacó que México debe seguir los ejemplos de Canadá y algunos estados de la Unión Americana, en el caso de la trazabilidad. Con ello se incrementaría la recaudación de impuestos, se combatiría la corrupción y se fomentaría el empleo.

En materia de fiscalización, indicó que el gobierno debe dar seguimiento y control desde que se siembra hasta la comercialización.

Para regularlo, dijo, se deben establecer dos elementos fundamentales: libertad y seguridad. La libertad de quien decide tener un consumo lúdico, y la seguridad de que al hacerlo no tendrá problemas de salud y no generará otros de seguridad pública, añadió.

Lo anterior ocurrirá con una regulación que respete los derechos humanos y los principios de un Estado democrático. El Gobierno no puede tener un papel excesivamente intervencionista; debe ser regulador, debe establecer controles únicamente, subrayó.

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