Compartir

Son demasiadas voces especializadas las que han advertido el daño y el retroceso que representa esta reforma y que no pueden ni deben ser desatendidas, entre ellas la de la Comisión Federal de Competencia Económica, el Instituto Mexicano para la Competitividad, y las Cámaras de Comercio de EEUU y de Canadá. Incluso, funcionarios de esos países han externado su preocupación por el impacto que tendría en el clima de inversión, señaló la Coparmex.

Sería un despropósito impulsar una reforma que detone litigios y que será impugnada legalmente desde el primer día porque se incumplirían o desconocerían compromisos que el gobierno actual suscribió a través del T-MEC y otros tratados. Se perdería tiempo, y esto implica más fallas en el sistema y apagones en el futuro. 

Desde COPARMEX coincidimos con esas voces y hacemos un llamado al Poder Legislativo a que esta iniciativa preferente no sea aprobada en sus términos por el daño económico, ambiental y el perjuicio a las familias que generaría. Lo correcto sería mejorar el marco regulatorio a partir de una reflexión más profunda que asegure, por el bien del país, la suma de esfuerzos públicos y privados.

Nuestra nación enfrenta una severa crisis económica que requiere señales positivas para poder revertir los 9 trimestres consecutivos con falta de crecimiento. La más potente es dar confianza a la inversión, es dar certeza sobre las reglas a partir de las cuales se toman decisiones para que lleguen más recursos y se generen empleos. No es momento, ni se enfrentan las condiciones para darnos el lujo de impulsar leyes que auto-saboteen a México. 

Es, sin duda, un retroceso en materia medioambiental y ocasionará que no cumplamos compromisos internacionales. Va en contrasentido a las prácticas que están siguiendo la mayoría de los países del mundo. Es, además, inconstitucional porque vulnera el artículo 4 constitucional que habla sobre los derechos de la persona a un medio ambiente sano y a la protección de la salud.

Con el Acuerdo de París, México se comprometió a que para 2024 el 35% de la energía generada sería limpia, con la reforma no se cumpliría con ese compromiso.

La mirada se pone en el pasado, dando la espalda al futuro. Se desoye a la ONU que hizo un llamado a erradicar los combustibles fósiles y utilizar energías limpias para hacer una transición energética ya que es el sector energético uno de los principales responsables del calentamiento global. Es impensable un futuro sostenible sin la descarbonización de la energía.

Con el cambio en las reglas de despacho se termina con el incentivo a crecer en la generación a partir de fuentes renovables dado que el esquema vigente que la reforma busca derogar, ofrece mejores utilidades a los generadores que utilicen fuentes menos contaminantes.

Afectaciones a la competitividad 

Las tarifas eléctricas no serán competitivas, se pondrá a México en desventaja frente a otros países.

La generación privada en México ha contribuido a disminuir costos de generación. CFE tiene costos de 1.23 a los 2.05 pesos por kilowatt-hora (kwh), mientras los productores particulares tienen costos de 0.82 pesos por kwh.

Fomentar la economía de bienestar, necesita forzosamente que la gente pague menos por sus servicios. En México necesitamos reducir los costos de electricidad, el gas y diésel para ser más competitivos y atraer inversiones que hoy están optando por Asia.

Redimensionar imagen