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Para los más de 36 mil empresarios afiliados a la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en más de 100 ciudades del país, es una prioridad contribuir para que los mexicanos contemos con el abasto suficiente de energía eléctrica limpia y barata en nuestros hogares y negocios. 

En Coparmex hemos manifestado en reiteradas ocasiones nuestra disposición al diálogo y al trabajo conjunto para lograr, desde el fortalecimiento de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que nuestro país alcance la seguridad energética, necesaria para elevar la calidad de vida de los mexicanos y para favorecer la creación de nuevas empresas y empleos. 

Por esa razón, rechazamos categóricamente cualquier tipo de descalificación y señalamiento sin fundamento en contra de las empresas e inversionistas. Estas imputaciones irresponsables en contra de un sector no abonan al crecimiento de nuestro país y al interés común de impulsar el avance de la industria eléctrica -particularmente de la CFE- en condiciones de justicia, donde se respete el Estado de Derecho y se promueva la libre competencia. 

Desde Coparmex, hacemos nuevamente un llamado para que el sector público y el sector privado sentemos las bases de una colaboración respetuosa, que piense primero en México, donde se dejen a un lado las diferencias y los conflictos y en el que ambas partes asumamos con responsabilidad nuestra obligación de encontrar soluciones a los grandes desafíos de nuestro país. 

Los empresarios de México hemos actuado en el marco de la ley, hemos invertido y confiado en nuestra Nación para contribuir a la generación de energías limpias, que para los usuarios finales sean más baratas y menos contaminantes, pues hasta hoy, nuestro marco regulatorio lo permite. 

Por ello, afirmar que los empresarios no pagan y no invierten, es falso. 

En Coparmex, queremos energía para todos. Que sea limpia, que sea barata, que impulse el desarrollo de México y nos permita como nación, cumplir con nuestros acuerdos internacionales. 

Consideramos que los errores y abusos no sólo deben ser señalados, sino corregirse con base en la ley, para que esto contribuya a la transparencia y certidumbre en la industria.

No estamos en contra de que exista una regulación firme en materia energética, pues esperamos que el Estado continúe siendo garante de la electricidad para los mexicanos; sin embargo, sí estamos a favor de que los mexicanos contemos con un servicio de mayor calidad y a un mejor precio, lo que en el corto plazo resulta imposible para la CFE, pues no cuenta con recursos para invertir en generación, transmisión, distribución y comercialización. 

Por ello, estimamos pertinente que la CFE fortalezca sus capacidades en la transmisión y distribución, y se complemente con inversión privada en la generación, principalmente de energías verdes cuyos procesos de producción son menos contaminantes y de bajo costo. 

Reiteramos nuestra disposición para aportar ideas que generen acuerdos, pues los mexicanos y el Gobierno de México cuentan con la experiencia del sector empresarial para encontrar juntos mecanismos que nos garanticen la generación de energía eléctrica desde el respeto a las leyes y normas que rigen este importante sector de la vida nacional. 

Por último, esperamos que nuestros legisladores analicen profundamente la iniciativa presentada por el titular del Ejecutivo Federal y tomen en cuenta todas y cada una de las implicaciones negativas -jurídicas y de inversión- que tendría el país si aprueban esta reforma tal como fue presentada. 

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