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Telefónica Movistar firmó un acuerdo por al menos ocho años para usar la infraestructura de AT&T en cuanto a red de última milla.

El ahorro será abismal: la empresa prevé un flujo positivo de 230 millones de euros a partir del tercer año.

Con este movimiento Telefónica se queda a la mitad de camino entre ser un operador convencional y un operador móvil virtual. La red de núcleo sigue siendo suya, pero la necesaria para llegar a cada consumidor ya no. El movimiento es una clara declaratoria de que el negocio viene a menos (un tema que ya no es sorpresa), aunque la empresa ha conseguido en el último trimestre un repunte en líneas obtenidas en México.

La transición será paulatina. Xataka México ha estado en la conferencia de prensa en donde el anuncio fue dado, en donde también se ha asegurado que el proceso de conversión estará completo dentro de tres años, para 2022.

La alianza establece que AT&T proveerá a Telefónica Movistar de capacidad en su red de acceso 3G, 4G «y cualquier tecnología de red futura a nivel nacional«. Aún con ello, Telefónica mantendrá autonomía en cuanto a sus operaciones, clientes, administración y ofertas de precios. Se ha asegurado que AT&T no tendrá influencia en lo absoluto en la operación de Telefónica.

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