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La espera para el regreso del general Salvador Cienfuegos Zepeda a México, luego de que  el gobierno de los Estados Unidos le retirara los cargos, se hizo dramática, especialmente para el presidente Andrés Manuel López Obrador, pues tanto él, como su secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, trataron de convencer a propios y extraños de que el retorno del exsecretario de la Defensa Nacional a México, era una acción, digamos, soberana de esta llamada cuarta transformación, que porque la corrupción y los “acuerdos en lo oscurito”, ya se acabaron, ya son cosa del pasado, pues no, también hay corrupción de cuarta.

En una breve audiencia, la jueza Carol Amon, le preguntó al general Cienfuegos -que se presentó de traje y sin esposas-, si tenía algún temor a la persecución en México, a lo que el extitular de la Sedena respondió que no y en este sentido, hay que recordar que el exsecretario de la Defensa Nacional durante todo el sexenio anterior, pisará suelo mexicano como un hombre libre y sin cargo alguno.

Será la Fiscalía General de la República, la que iniciará las correspondientes investigaciones, pero si nos atenemos a lo que ha sucedido con otros expedientes, ya por “las benditas redes” se cuestiona si acaso este incólume gobierno de la llamada cuarta transformación, podría caer en un “Emilio M, II”, pero guardada toda proporción, porque en el caso del general Salvador Cienfuegos, no se le ha podido comprobar nada.

Los argumentos que esgrimió el canciller Ebrard en conferencia de prensa en torno a este expediente, se vieron más bien muy endebles y los medios norteamericanos como The New York Times, destacaron en sus páginas interiores, cabezas como: “Un cambio abrupto después de un arresto por corrupción  de alto perfil”, lo que de inmediato ha desatado un sinfín de especulaciones tanto allá como aquí. No obstante, en Estados Unidos, los medios trataron al extitular de la Sedena como a un militar más, sin hacer referencia a su trayectoria, pero, eso sí, diversos analistas estadunidenses coinciden en que el arresto del general Cienfuegos Zepeda, fue un regalo ni más ni menos que del todavía presidente Donald Trump, -que operó el Fiscal estadunidense, William Barr-, a López Obrador, pero como al final no salió la jugada, el tema ya no revistió mayor importancia.

Ahí está también lo dicho también por la minoría demócrata en el Capitolio, en el sentido de que había un “acuerdo en lo oscurito” (¿no que ya se habían acabado en esta llamada cuarta transformación?) para desestimar los cargos en contra del exsecretario de la Defensa Nacional, lo que representaba un serio riesgo para fomentar la impunidad en nuestro país. Se reitera, ¿no que ya la había acabado por decreto López Obrador?

También  hay que recordar que las contradicciones que trae el presidente, se multiplican. Primero, otorga todas las concesiones y tareas al Ejército y acto seguido, daña su relación sobre todo, con las élites militares.

MUNICIONES

*** El secretario de Gobierno de Michoacán, Carlos Herrera Tello, presentó su renuncia al cargo y anunció su decisión de buscar la gubernatura del estado durante el proceso electoral de 2021. Hay que subrayar que el expresidente municipal de Zitácuaro, cuenta con el apoyo total del gobernador Silvano Aureoles y como la gubernatura de ese estado está destinada al PRD, que ya hizo alianza con PAN y PRI pues la contienda será muy competida ya que Herrera Tello, se enfrentará ni más ni menos que al senador Cristóbal Arias Solís, quien al parecer es el más perfilado para contender por la candidatura morenista al gobierno del estado. Sin embargo y para variar, en el partido oficial traen conflictos para definir a su candidato pues Juan Pérez Medina, exlíder de la CNTE en Michoacán; la Coordinadora de los maestros rijosos a la que la llamada cuarta transformación y el presidente López Obrador le debe tantos favores, ya empezó a hacer ruido y anunció que el próximo domingo, los morenistas supuestamente conocerán los lineamentos para definir esa candidatura. Se espera entonces que el Consejo Estatal de Morena será una reunión de “gritos y sombrerazos”.  ¡Qué tal!

*** Con muchísima más pena que gloria, la flamante presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Rosario Piedra, cumplió un año al frente de la CNDH. Ridículo ha sido su papel, por decirlo de una manera suave y pese a ello, todavía se defendió de los rumores que circulan y que apuntan a que en la Comisión, se han registrado acoso laboral y despido de personal contagiado de Covid-19, esto, sin olvidar la toma de las instalaciones donde se encontraron buenos vinos y cortes de carne, entonces, ¿cuál austeridad? Hace no mucho tiempo, la presidenta de la CNDH prometió a que enviaría una recomendación al presidente por el asunto de los feminicidios y desde esa fecha, nada ha ocurrido. Ante los señalamientos, dice que no está desmantelando a la CNDH, sino que más bien, está “rompiendo inercias”, ¿y lo hace cruzada de brazos, leal y ciega a la voluntad de su jefe?

*** Qué chistoso, justo cuando la señora Piedra, -que honra su apellido-, trata de defender su posición, en el Senado de la República, un grupo de legisladoras morenistas como Martha Lucía Micher Camarena, Nestora Salgado García, María Celeste Sánchez Sugia, Martha Guerrero Sánchez, Antares Vázquez Alatorre y Nancy Guadalupe Sánchez Arredondo, entre otras, solicitaron la intervención del presidente de la JUCOPO en la Cámara Alta, Ricardo Monreal  para remover a la panista Kenia López Rabadán de su encargo como presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, entre otras razones, porque se atrevió a descalificar a Rosario Piedra, “y lejos de actuar con imparcialidad o de construir acuerdos, detonó una dinámica de hostilidades que ponen en riesgo la relación del Senado con la Comisión Nacional”. No, bueno, pero de que la titular de la CNDH es totalmente incompetente, no hay duda. Por su parte, la senadora panista, Lilly Téllez, acusó a las legisladoras morenistas de intentar arrebatar la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos senatorial a la bancada albiazul. Morena lo quiere todo.

*** Daniel Becker, es la carta fuere para sustituir a Luis Niño de Rivera en la Asociación de Bancos de México, a pesar de no pertenecer a un banco fuerte. Directivo de Banca Mifel, es el único que alzó la mano para el cargo. Digno es reconocer el espléndido papel desempeñado por Niño de Rivera al frente de la ABM sobre todo, en época de pandemia de Covid-19, ya que fue fundamental para que las instituciones bancarias instrumentaran medidas para apoyar a sus clientes en cuanto a sus créditos hipotecarios; préstamos y pago en tarjetas de crédito. Qué contraste ante un gobierno, como este de la llamada cuarta transformación, que ni un dedo movió para apoyar a nadie.

morcora@gmail.com

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