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Turbosinazo y succión

A partir del seis de agosto entrante Aeropuertos y Servicios Auxiliares que dirige Artemio Arguello, por instrucción de la subsecretaría de hacienda que lleva Arturo Herrera, aumentará las tarifas del servicio de carga de turbosina into-plane ( o sea de succión, pegada la manguera de suministro a el ala de los aviones), aumento que no es relevante pero se agregará al incremento del 17.2% del combustible en el primer semestre y repercutir al precio de los boletos.

La SHCP había congelado el precio del servicio into-plane desde 2014 y se ajustó en base a un estudio efectuado por la SCT, actualizando los costos de equipos, ductos, almacenamiento, personal e insumos. Realismo económico pues, nada del otro mundo. Pero llega en un momento donde la constantes de las aerolíneas es el debilitamiento financiero dada la sobreoferta de asientos y una soterrada pero constante guerra de precios, altos costos de arrendamientos y de deuda, un número limitado pero repetitivo de viajeros cada vez más  “caza-oportunidades”.

El turbosinazo no es exclusivo de este gobierno: en 2018 las aerolíneas gastaron 43.2 mil millones de pesos, 40.4% más de lo gastado en 2017, o sea realismo económico cuando José Antonio Meade encabezó la SHCP.

Así, la opción será trasladar el golpe a los viajeros -en mayor o menor cuantía- tanto para Aeroméxico que dirige Andrés Conesa, Aeromar a cargo de Danilo Correa, Interjet que lleva William Shaw, Viva Aerobus de Roberto Alcántara y Volaris dirigida por Enrique Beltranena. En un comparativo odioso, el precio de la turbosina en Mexico es 27.5% arriba del precio más elevado en Estados Unidos, el US Gulf Coast.

Y conforme al oficio 349-B-454 el nuevo servicio de carga por succión más bajo está en los grandes aeropuertos, el AICM y Cancún (poco más de 115 pesos por tonelada de turbosina), que resulta hasta 63% mas barata que en aeropuertos pequeños como Mexicali o Cozumel. Otro clavito en las alas.

Desdicen a Lucía (no tan Santa)

El pasado Día del Ingeniero, el presidente de la Unión de Asociaciones Mexicana de Ingenieros (UMAI), Salvador Landeros, tuvo un dislate verbal que está por costarle el cargo: en la celebración efectuada en respetabilísimo Palacio de Minería y ante el secretario Javier Jiménez Espriú, aseveró que todos los inges celebran la cancelación del NAIM en Texcoco y aplauden la decisión del aeródromo de Santa Lucía. ¡Sorpresa! La vicepresidencia de la UMAI, que lleva Gustavo Hernández, reconvino a Landeros pues su opinión no representa al gremio ya que la postura científica de los ingenieros a favor del NAIM -expuesta al presidente Andrés Manuel López Obrador– se nutre en estudios reales del polígono de Texcoco… en tanto que no existe información sistematizada para analizar Santa Lucía. Por sí fuera poco, la Academia de Ingeniería México, en voz de José Albarrán, y el Colegio de Ingenieros Civiles de México que lleva Asención Medina, también rechazaron la opinión de Landeros por su falta de rigor matemático y reafirmaron su postura a favor del NAIM basada en datos duros y llanos.

Médica Sur, el hoyo

El precio de las accione de Médica Sur no encuentra fondo: La caída es tan vertiginosa que valdría la pena revisar las razones de ello (pasó de 51.70 pesos en 2015 a 23.50 pesos a la fecha, descalabro de 60%) ya que el nosocomio con excelentes médicos debiese tener mejor valuación. Urge que el Misael Uribe, presidente y mandamás de ese grupo y su directora de finanzas Marisol Vázquez Mellado, ejerciten la autocrítica y actúen para revertir la pérdida patrimonial de sus accionistas. O será que piensa que ellos también van requetebién?

PD: esta columna con todo y columnista buscará el cambio climático a partir del martes 16 y amenaza regresar el 30 de este mes.

mflores37@yahoo.es

@mfloresarellano

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