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En los trabajos legislativos para la Reforma del Estado y Electoral impulsada desde la Cámara de Diputados, debe reflexionarse acerca de la importancia del actual modelo federalista que ha funcionado en el país, a partir del cual se justifica la existencia de órganos constitucionales autónomos, como son los Institutos Electorales estatales, que han ayudado al fortalecimiento de las democracias locales.

Así lo expuso la Consejera Electoral del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM), Gabriela Williams Salazar, durante su participación como ponente en el primer día de discusión del “Foro Parlamento Abierto para el análisis y discusión de la Reforma del Estado y Electoral”, organizado por la actual Legislatura de la Cámara de Diputados, donde especialistas, académicos y autoridades electorales, federales y locales, abordarán  diversos temas que deben ser contemplados en la nueva Reforma Constitucional en la materia.

“Me parece que aquí tendríamos que empezar a trabajar en cuanto al tema de la Federación tal y como la conocemos, y cómo dentro de los procesos electorales se ha ido dando fortaleza a las entidades federativas para hacer uso de su autonomía y poder nombrar a las personas que organizarán sus procesos comiciales”, compartió.

En la mesa de análisis titulada: “Competencia de los órganos del Estado”, la Consejera del IECM destacó la relevancia de los órganos autónomos porque, con base en el sistema jurídico mexicano, realizan tareas primordiales del Estado, con el fin de obtener eficacia, transparencia, agilización y control de áreas específicas de la democracia mexicana.

“Sin embargo, su actuar no debe de alterar o intervenir en los poderes clásicos del Estado, por el contrario, deben guardar cooperación constante para atender las actividades para las cuales son creados. De allí que su presencia constitucional sea fundamental, como parte independiente de la estructura Estatal y no subordinado al poder público tradicional”, enfatizó la Consejera Electoral.

Añadió que de esta manera, la figura de los órganos constitucionales autónomos adopta en cada momento una personalidad

diferente, la cual depende del contexto federal o local y de la libertad configurativa de cada entidad, así como de la materia con la que sean relacionados, por lo que es conveniente que se considere como parte de la reforma de Estado el modelo federalista que necesita la sociedad.

En ese sentido, las reformas constitucionales en materia electoral en México, de acuerdos con estudios publicados por la OEA, suman 23. La primera vez que se hizo este sistema de INE-OPLES fue durante el proceso 2014-2015, en las elecciones federales intermedias concurrentes con 17 elecciones estatales, lo que nos lleva a pensar en la forma de madurar este sistema al recordad que uno de los propósitos más importantes de la última reforma fue dotar a los Oples de una homologación de competencias y también una homogeneización en cuanto a procedimientos, sin embargo, aún hay que reflexionar sobre el reforzamiento de la autonomía presupuestal de los órganos constitucionales.

En la mesa de análisis, participaron además Juan Carlos Silva Adaya, Magistrado de la Sala Regional Toluca del Tribunal Electoral de la Federación; Gonzalo Carrillo de León, Magistrado de Circuito en Tamaulipas; Arturo Guerrero Zazueta, Secretario Ejecutivo del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal; Víctor Alarcón Olguín, Investigador la Universidad Autónoma Metropolitana y Juan Carlos Sánchez León, Magistrado del Tribunal Electoral de la Ciudad de México.

Previo a la mesa de análisis, en la inauguración de los trabajos del Foro, estuvieron presentes Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación; Lorenzo Córdova Vianello, Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral (INE); Martí Batres Guadarrama; Presidente de la Cámara de Senadores; Mario Delgado Carrillo, Diputado Federal; Porfirio Muñoz Ledo, Presidente de la Cámara Diputados y Sergio Gutiérrez Luna, promovente de la Iniciativa de Reforma Electoral.

Durante su discurso, el presidente del INE sostuvo que, aunque es mejorable, el sistema electoral actual funciona bien, y prueba de ello son las elecciones del 2018, las más grandes y complejas de nuestra historia, que convirtieron a México en un referente internacional por la capacidad de organizar elecciones en contextos de complejidad, por los mecanismos impulsados para garantizar y hacer efectiva la paridad en los órganos representativos, por la eficacia del sistema de fiscalización y por las medidas para combatir la desinformación y las noticias falsas.

“En tal sentido, parecería que el centro de una posible reforma electoral no está necesariamente en el funcionamiento del modelo, sino en el costo de las elecciones, pero si lo que se quiere es reducir los costos, no necesitamos revisar el modelo electoral en general, sino repensar, desde mi punto de vista, algunos aspectos del mismo, como las fórmulas para determinar el financiamiento público que se otorga a los partidos a nivel nacional y, sobre todo, a nivel local, la duración de las campañas electorales y avanzar hacia el voto electrónico que abarataría consistentemente las elecciones”, planteó.

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