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El etiquetado frontal

Como es público este martes se aprobó el dictamen para modificar la Ley General de Salud que daría lugar al El Etiquetado Frontal de Alimentos y Bebidas No Alcohólicas, y ahora tendrá que ir al pleno del Senado, muy a pesar de sus detractores.

Queda claro que el etiquetado es la única fuente de información con la que cuenta el consumidor en el punto de venta, y habrá de influir en las decisiones de compra.

Según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) deberá servir para identificar la cantidad específica de cualquier nutrimento que presente el producto; evaluar lo que se considera una cantidad elevada o baja de algún nutrimento; decidir si es sano o no consumir un producto; comparar el contenido específico de un nutrimento o el contenido global de nutrimentos; calcular la cantidad consumida de un nutrimento en una porción; y .evaluar el producto en contexto con la ingesta diaria recomendada.

A pesar de que existen voces que defienden el etiquetado actual y argumentan que se necesita tiempo para evaluar sus resultados, ese modelo conocido como Guías Diarias de Alimentación (GDA), utiliza valores de referencia incomprensibles para la población.

Los consumidores desconocen conceptos que se incluyen en el etiquetado, ane que los productos utilizan nombres y variantes de ingredientes como es el caso del azúcar, en donde hay más de 100 nombres signados para los diferentes tipos: sacarosa, fructuosa, jarabe de maíz de alta fructuosa, entre otros. De acuerdo con estudios clínicos algunos estos generan Hígado Graso No Alcohólico (HGNA), que puede evolucionar a fibrosis, cirrosis y carcinoma hepatocelular.

Por otra parte, las porciones o valores de referencia no son claros. Un consumidor no puede calcular la cantidad de nutrimentos en una porción y necesita hacer operaciones matemáticas.

El nuevo modelo de etiquetado es parte de la nueva estrategia en el combate al sobrepeso, obesidad y diabetes, y será una herramienta de prevención y promoción de la salud pública que entra en una estrategia amplia, integral y basada en evidencia sólida.

Sin embargo,  un pendiente imputable a la Cofepris que encabeza José Novelo Baeza, es el proyecto de modificación de la NOM-051 referente al etiquetado, mismo que ya fue publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

Y es que el proyecto a consulta por 40 días omite temas de profunda reflexión como es el hecho que no exige diferenciación entre los tipos de azúcar como es la glucosa, fructosa, sacarosa, galactosa, entre otros edulcorantes y con la salvedad que solo la glucosa se metaboliza en el cuerpo y el resto se metabolizan en el hígado.

También se especifica que si un ingrediente constituye menos del 5 por ciento del alimento, no será necesario declararlo como ingrediente. Este asunto puede constituirse como una falta de información para el consumidor.

En este tema es importante que participen de manera activa los profesionales de salud, ya que la Cofepris, nuevamente, demuestra su inexperiencia o falta de sensibilidad quizá porque esa entidad ha sufrido un adelgazamiento máximo

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