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Perdidos en el espacio… again

El riesgo latente de que México perdiera dos posiciones orbitales fue advertido hace un año al titular de la SCT, Javier Jiménez Espriú, pero al paso del tiempo y la inexistencia de planes públicos para que satélites mexicanos ocupen esas ubicaciones hace casi inminente la pérdida de dos activos de altísimo valor para las telecomunicaciones del país.

La primera posición orbital en riesgo es la 113°W donde se desempeña el artefacto E113 llamado SatmexVI de la empresa Eutelsat, mismo que está por terminar su vida útil en 2021 y sin que se sepa que la compañía encabezada por Rodolphe Belmer haya iniciado las gestiones para adquirir el remplazo. Y no es para menos pues la firma francesa se quejó oficialmente que la carga tributaria, la reserva para el estado mexicano por 35.92mhz resultaba extremadamente elevada -4.2 veces más alta que el estándar internacional-  por lo que quedaba desincentivada la inversión en otro satélite. Si bien el entuerto tiene origen durante la gestión de Ignacio Peralta como subsecretario de telecomunicaciones, hasta el momento no se sabe sí la actual subsecretaria Salma Jalife haga gestiones para mantener esas posiciones ni acompañada en ello (como le corresponde por mandato legal) al IFT que encabeza Gabriel Contreras.

Algo similar está pasando con la posición 116.8°W, la que ocuparía el fallido MexSat1 que tronara cual ejote durante su lanzamiento, pues se desconoce sí la SCT y el IFT han efectuado las gestiones para obtener de la Unión Internacional de Telecomunicaciones una prórroga para mantener esos derechos… pero considerando el entorno de extrema austeridad presupuestal, resulta improbable que el actual gobierno dedique 350 millones de dólares a nuevo satélite amén de la prórroga podría ser negada pues tarda de 2 a 3 años diseño, construcción y lanzamiento en un mercado altamente competido a nivel mundial.

Perder ambas posiciones limitaría la capacidad de aplicaciones en seguridad nacional e incluso instrumentar a un costo razonable la programa Internet para Todos. Que alguien busque al Júpiter 1.

Chile, gordo

En la actual discusión del nuevo etiquetado frontal de contenido nutricional cuyo estándar tendrá que definir la COFEPRIS de José Alonso Novelo (sí es que se da tiempo para ello), las ONG´s como Poder del Consumidor de Alejandro Calvillo, dan como ejemplo exitoso de ese modelo el caso chileno. Sin embargo, es un mal ejemplo pues de acuerdo al Mapa Nutricional del Ministerio de Educación en Chile, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en ese país subió 2.2% de 2016 a 2018 o sea en el mismo período en que entró en vigor el nuevo etiquetado diseñado para desestimular el consumo de alimentos industrializados pero que olvidó el etiquetado informativo y el fomento a la cultura nutrimental. Vaya, sí los productos industrializados en México representan 30% de la ingesta diaria de una persona promedio, el problema de la obesidad tiene también otros orígenes y soluciones diversas.

Dupla Natividad-Nambo

Y la nueva es que la doctora Natividad Neri fue promovida en dentro del Centro Médico Nacional (CMN) para encabezar el Servicio de Hematología y observadora del laboratorio de diagnóstico… apoyada nada menos que por María Nambo, directora del mismo CMN. ¿Qué qué tiene de interesante ello? Casi nada: en ese laboratorio abundan versiones y sospechas sobre malas prácticas que conocen ambas médicas, de cómo se opera en conjunto con la empresa privada ConsulMed que fondeada por un generoso pero desconocido mecenas, paga costos de equitos y de pruebas a pacientes. Todo un caso de alta sonoridad basada en cuchicheos.

mflores37@yahoo.es

@mfloresarellano

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