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Romo, de los consentidos de AMLO, quiere todo el pastel

Como siempre, el presidente Andrés Manuel López Obrador, niega por todos los medios a su alcance la crisis que se le planta en la cara y la subestima. Es más, luego de la renuncia del exsecretario de Hacienda, Carlos Manuel Urzúa, se atreve a asegurar que “el peso está fortachón”, lo cual se debe a que lo único, digamos, bueno, que hizo el tabasqueño fue de inmediato nombrar al nuevo responsable de las finanzas públicas en la persona de Arturo Herrera, quien ya sabía desde el fin de semana de la renuncia de Urzúa quien, a su vez, fue objeto del desprecio presidencial por las serias diferencias que tienen ambos, razón por la que le pidió que renunciara lo más pronto posible.

Ayer, en su acostumbrada y gustada conferencia matutina, el propio López Obrador puso nombres y apellidos a quienes tuvieron serias diferencias con el ahora extitular de Hacienda. Así, habló del jefe de la Oficina de la presidencia, Alfonso Romo; de la titular del SAT, Margarita Ríos Farjat y no pudo dejar de mencionar al senador Germán Martínez Cáceres.

Un dato que puede rescatarse de lo anterior, es que Romo pudo comprobar que es de los consentidos de López Obrador y por ello, el empresario quiere todo el pastel. Cuestión de recordar que está impulsando a sus piezas más importantes para que sean candidatos a gubernaturas en el 2021, como es el caso de la señora Ríos Farjat, a la que defiende “a capa y espada” para que sea la próxima gobernadora de Nuevo León. ¡Qué tal!

Aún antes de aceptar su renuncia, el presidente no pudo dejar de hacer pública su aversión hacia Urzúa,  “lo respeto mucho, pero estamos en un proceso de transformación, aquí no se oculta nada” y evitó pronunciar su nombre.

Reconoció que el exsecretario, es un hombre con criterio, “pero nosotros tuvimos, entre otras discrepancias, el Plan de Desarrollo, que hubieron dos versiones y la versión que quedó es la versión que yo hice. Había otra versión y sentí que era continuismo del neoliberalismo, era una concepción todavía en la inercia neoliberal y había que marcar la diferencia”.

Agregó el tabasqueño que no reflejaba el cambio –muy a su estilo, por cierto-, “era como si lo hubiera hecho (Agustín) Carstens o (José Antonio) Meade, con todo respeto (…) Meade es una muy buena persona y también Carstens, pero tenemos concepciones distintas”.

No, bueno, ya quisiera el presidente que el exgobernador del Banco de México o el excandidato presidencial del PRI, le hubieran metido mano a su Plan Nacional de Desarrollo, que no pasa de ser un catálogo de buenas y religiosas intenciones, solo superado por su no menos famosa Cartilla Moral, o como dice la diputada priísta Dulce María Sauri, el PND es más que nada, una proclama política.

Eso sí, el presidente defendió a otra de sus gentes más cercana como es la Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda, Raquel Buen Rostro, porque como es la encargada de aplicar la política de austeridad, pues la mafia del poder, los neoliberales y los “fifís” no la ven con buenos ojos.

En fin, ayer mismo legisladores de oposición en la Comisión Permanente, demandaron al Ejecutivo que se investiguen los conflictos de intereses que en su misiva de renuncia acusó Urzúa y ahí tendría que entrar en acción la Secretaría de la Función Pública.

Una muestra de lo anterior es que el nuevo responsable de las finanzas públicas, Arturo Herrera, está casado con Galia Borja Gómez, Tesorera de la Federación.

Sin embargo, López Obrador respondió desde ayer muy temprano a la oposición al señalar que no habrá investigaciones porque  “no hay corrupción, no existe ninguna prueba, ningún hecho, no hay un crédito de la banca de desarrollo otorgado a una empresa a un familiar de un funcionario, yo no veo que exista conflicto de intereses”.

Bueno, es que la corrupción en la llamada cuarta transformación es de otro color y ni así es capaz de verla el presidente. ¡Qué tal!

MUNICIONES

*** Por los corrillos políticos corre la especie de que entre los principales liderazgos del morenismo, sí se han aprendido las lecciones que han dejado los primeros siete meses de gobierno de la llamada cuarta transformación; en específico en cuanto a la construcción de una estrategia de difusión efectiva y de una sana relación con los comunicadores y medios. Tal es el caso de la presidenta del Consejo Nacional de Morena, Bertha Luján, quien en días pasados recibió incluso el galardón denominado “Micrófono de Oro” de la Asociación Nacional de Locutores de México AC y, de paso, con su especialización en materia de Derecho Laboral, aportó varias recomendaciones para reivindicar el quehacer periodístico.

*** Respecto al fraude y atropello que quiere consolidar el gobernador electo de Baja California, Jaime Bonilla y su partido Morena, que tiene solo 3 diputados en el Congreso local, que evidentemente “maiceó” a la oposición, especialmente al PAN para que la gestión de Bonilla, que arrancará el 1 de noviembre, dure hasta el 2024, la consejera del INE, Pamela San Martín calificó, y no sin razón que “claramente se atenta contra los ciudadanos que decidieron en las urnas y ahora, otro órgano no facultado para ampliar un mandato modifica estas reglas que van claramente en contra de la Constitución y del Estado de Derecho”. San Martín indicó que con esta especie de “madruguete”, Morena y aliados en Baja California van contra de todos los órdenes jurídicos, “desaparece toda lógica de respeto a la ciudadanía”.

*** A propósito, cuando el Congreso Bajacaliforniano, aprobó la reforma al Octavo Transitorio Constitucional, ésta fue presentada por el diputado local morenista, Víctor Manuel Morán, que tiene bastante “cola que le pisen”, pues se dice de él que ha hecho importantes cargos al Congreso local por la nada despreciable cantidad de alrededor de tres millones de pesos en gastos personales, como por ejemplo, su coche y comidas.   

*** Cuando le preguntaron al presidente que si tiene diferencias con su nuevo titular de Hacienda, Arturo Herrera, cómo le va a hacer, respondió: “tengo manera de convencerlo”, ¿será amenazándolo? Por su parte, Herrera respondió que no se trata de convencerse uno al otro, sino más bien, de alinearse, “y estamos alienados”. Ya así, ni quien diga nada.

morcora@gmail.com

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