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La expectativa de la industria farmacéutica es que probablemente para septiembre ú octubre próximos esté disponible la primera vacuna contra el COVID-19.

Sin conocer aún su nivel de efectividad, la existencia de una vacuna si bien no significaría el fin de la pandemia será un paso importante para su control, de ahí que varios gobiernos han comenzado a prepararse para ese momento con recursos.

Como sabe, México fue uno de los países que tuvo más tiempo para prepararse ante los contagios de coronavirus y, lamentablemente al iniciar julio se contabilizan de manera oficial más de 30 mil 300 defunciones, cuando en junio pasado eran alrededor de 10 mil muertos, hablamos de un salto de 200 por ciento.

En otras palabras, algo hemos hecho mal y la pandemia está lejos de controlarse.

Pero regresando al tema de las vacunas, sería conveniente que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador comience a trabajar en un escenario donde la vacuna pueda estar lista este mismo año.

Para el Instituto Farmacéutico México (INEFAM) que preside José Pablo Ferreyra la llamada 4T debe iniciar cuanto antes el cabildeo para asegurar cierta disponibilidad de vacunas, en el entendido que la demanda será global, y esto obliga a contar con recursos adicionales para el sector salud que ha estado sujeto a tremendas presiones por falta de insumos.

Ferreyra estima que para tener cobertura del 70 por ciento de la población, el país tendrá que invertir al menos 26 mil millones de pesos en la vacuna en cuestión, esto a partir de un costo por unidad de 10 dólares que se desprende de revisar los avances que hasta el momento reportan 21 laboratorios globales que trabajan en la vacuna.    

Para dimensionar esa cantidad, representa un aumento de 3.7 veces el gasto anual total que destinó el sector salud a la compra de vacunas en 2019 y que rondó los 7 mil millones de pesos. 

El INEFAM considera una primera población objetivo de 90 millones de mexicanos, con prioridad en menores de 12 años y adultos mayores, es decir personas con edad mayor a 65 años.

Queda claro que el gobierno tendrá que seguir ampliando su gasto en salud, cuando la queja es la falta de vacunas para otras enfermedades desde el año pasado, y de los medicamentos para niños con cáncer mejor ni hablamos.

También habrá que considerar que para encarar al COVID-19 el sector salud ha dejado para otro momento al menos 2 mil cirugías, y para fin de año se estima que esa cifra llegará a 5 mil tratamientos quirúrgicos, porque la prioridad seguirá siendo la pandemia.

Ojalá que exista claridad sobre el tema en el gobierno de López Obrador, porque los problemas en materia de salud, lejos de ceder tenderán a crecer.

La ruta del dinero

Muy activo Ricardo Monreal Avila además de cumplir con su intensa labor parlamentaria se ha dado su tiempo para seguir escribiendo. Bajo el sello de Miguel Angel Porrúa acaba de ver la luz “La Justicia Penal Adversarial”, de la autoría del presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado. El libro intenta contribuir a los retos que encara el poder judicial, en especial ante peligros como el crimen organizado.